Opinión Social media

El ciberacoso a cuarentena

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La era moderna nos trae nuevas formas de penosas costumbres como es la del acoso. Cuando era niña temías entrar en el punto de mira de los que eran líderes por que eso te llevaba a una época oscura de tu vida en la que insultos, bromas pesadas y muchos males mayores (no quiero dar ideas) llegaban a ti de manera ininterrumpida e imprevista.

Hemos avanzado tecnologicamente, pero no socialmente, lo que nos lleva a pasar del acoso en el que daban la cara y tus hermanos mayores podían partírsela, a una en la que todo es online y viral. La juventud es cruel, y dijo juventud por que habiendo acosadores mayores de edad, y muy mayores, su mente se quedó en estas prácticas que considero poco maduras.

Estas práctica pueden llevar a una mente frágil y en desarrollo a un punto de inflexión en el que justifique actos de gran calado como el suicidio. Lamentablemente solo podemos prevenirlo, y tener fe en la humanidad, esto último es lo más cercano a la “fe ciega” que puedo imaginar.

Hay diferentes maneras de enfrentarnos al ciberacoso, la más sencilla seria recurrir a la propia red social e informar de que has recibido material ofensivo y bloquear a los responsables del mismo. En Twitter, por ejemplo, es sencillo bloquear los tuits de otro individuo. Pero esto no impide que los mensajes lleguen a una comunidad más amplia.

Kystal Blanco de la Universidad de Boston (EEUU) y algunos colaboradores han desarrollado un modelo matemático de cómo se difunden los mensajes, basándose en un modelo de 1965 de difusión de rumores, en redes como Twitter y explican que la cuarentena, en la que se prohíbe el contacto de los individuos ofensivos con la comunidad, es una forma eficaz de impedir que sus mensajes se difundan.

En este modelo, los individuos pueden desconocer, difundir o acallar la información. Además de estas categorías los investigadores introducen otra relativa a los usuarios en cuarentena que no pueden contactar con otros miembros de la población y por lo tanto no pueden difundir sus mensajes.

Consiguen demostrar que el índice de retuits en una población de usuarios es menor cuando algunos están en cuarentena que cuando no lo están. “De media, el tuit muere más rápidamente“, afirman. En cierto sentido eso es exactamente lo que cabría esperar, el problema ahora es cómo poner en marcha un sistema de cuarentena.

Además de las preguntas de control, ¿dónde está el corte entre la gente que debería estar en cuarentena y quienes no? ¿cuánto tiempo debería durar la cuarentena? y así sucesivamente. ¿Y qué pasa si el usuario se registra de nuevo con otro nombre?. El caso es que ahora no hay una solución, pero las redes sociales tendrían que estar pensando en ello.

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