Opinión

La enfermedad de la dependencia de internet

Según afirma The Guardian, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM) está estudiando para su próxima revisión, la inclusión como enfermedad mental la adicción a Internet.

Este manual contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones para facilitar la diagnosis. Los estudios hasta ahora se habían basado en las adicciones a los juegos, tanto en plataformas offline como online, ahora se estudia integrar la adicción a Internet para un rango de edad más amplio y con una sintomatología más compleja.

Foto: http://www.10puntos.com

Antecedentes más populares

2007. Daniel Petric de 17 años, mata a su madre e hiere a su padre de gravedad. La violencia la desata la confiscación por sus padres del videojuego Halo 3.

2010. Una pareja surcoreana, el hombre, de 41 años y la mujer, de 25, prefirieron jugar a Prius Online, olvidandose de alimentar a su bebé de 3 meses, el cual falleció por sufrir un largo período de desnutrición.

2011. Chris Staniforth, de 20, sufrió un colapso pulmonar y murió mientras jugaba a Halo 4 en su Xbox durante 12 horas seguidas.

2012. Russell Shirley de 32 años, muere en su casa tras tres días jugando a Diablo III

2012. Chuang, de 18 años, muere en un cibercafé-hostal taiwanés, tras jugar 40 horas seguidas a Diablo III.

Como se puede comprobar las edades son diversas e igual los motivos de los decesos, pero el detonante es siempre la conexión online. Estos son solo algunos de los casos que son más conocidos, pero lamentablemente son muchos más. Ya en 2007 se estimaba que cerca de 2,6 millones, o el 13 por ciento, de los 20 millones de internautas chinos de menos de 18 años eran considerados adictos.

En China se tomaron medidas construyendose centros de rehabilitación para los adictos, pero los resultados no son uniformes ni generan confianza en el entorno médico ya que aplican terapia electroconvulsiva (electroshocks)

 Conclusiones

La sociedad cambia y cambian los hábitos y costumbres. Internet es accesible, barato y cómodo. Podemos ser, hacer, comprar, mirar, hablar, ….. con quien quieras y como quieras. Yo no soy psicóloga, pero es de cajón que hayamos caido en la trampa, todo es más fácil con una pantalla por medio, donde podemos sentirnos protegidos. La mente es un gran ahorrador de energía y, por tanto, se adicciona al trabajo menos arduo.

La única escapatoria son los tradicionales hobbies, deportes o aficiones que te alejen de la red y te acerquen a los demás. Vivir a través del smartphone no es estar más cerca de tus amigos, sino estar más lejos de la realidad de tu propia vida, esa que pasa mientras actualizas tu estado en facebook.

 Y con esto no pretendo criticar a los que están enganchados la red, solo hacerles notar que lo son …. adictos. Denotar lo fácil que es perder la ubicación del límite entre lo social y la dependencia, yo misma me he perdido en este limbo mágico del que solo mi «constante» me ha hecho salir. Y por eso espero que si se tipifica la enfermedad, se pueda ayudar a los más vulnerables, que no tienen que estar regidos por una edad, condición o sexo.

 

Fuente: The Guardian, BBC, Metro UK, Europapress, LaFlecha,

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